Reflexiones sobre Educación y Paz: Acerca del Campeonato Mundial de Foot Ball y la Educación por la Cultura de Paz

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Alicia Cabezudo

Barcelona, Junio / 2010

footballPodría presentarse la vida escolar de los chicos de hoy como una imaginaria “línea de fuego” por la que se cruzan – en distintas direcciones –  las múltiples violencias que aquejan al conjunto de la sociedad.

Violencia del sistema socio-económico, con sus ajustes sucesivos y creación consiguiente de estrecheces, pobreza y miseria. Violencia del sistema político, ejercido por gobiernos que usurpan representatividad mientras la sociedad civil demanda conductas éticas, participación democrática, respeto y decisiones consensuadas. Violencia cotidiana que se manifiesta en los espacios públicos y privados y que tiende a ser reproducida en todas las actividades en que participamos, sea de índole laboral o recreativa.

En definitiva, la situación socio-económica que recrea la marginalidad, inyecta a la sociedad una violencia que se corresponde directamente con la injusticia social y aún las “fiestas” se convierten a veces en pesadillas. Este ha sido el caso del football en los últimos años. Intentemos otra mirada.

Un campeonato Mundial ha sido siempre una “fiesta” para los estudiantes y la población en general, en la que durante muchos días se vive pendiente de horarios de TV, resultados, apuestas, penales, nombres de famosos e infinitas combinaciones vencedoras. Es objeto de charla entre amigos, vecinos, parientes y compañeros – convirtiéndose el máximo encuentro deportivo del mundo en un tema para dialogar, defender posiciones, compartir horas de expectación, almorzar o cenar en grupo . . . “pasar el tiempo” alegre y colectivamente. Fiesta entonces que facilita el encuentro, la comunicación, el intercambio de ideas y la socialización teñida de afecto. Prácticas inestimables en todo proceso de enseñanza.

Es una extraordinaria oportunidad en la labor pedagógica de los educadores  hacer de esta “fiesta” un aprendizaje diferente en que la educación para la convivencia, el respeto hacia el otro, la interculturalidad como riqueza social, las diferencias / semejanzas culturales y el esfuerzo colectivo como valor ético y político adquieren una dimensión pedagógica actual y necesaria.

Podemos convertir al campeonato mundial de futbol en un espacio de educación democrática en donde los “saberes y experiencias futboleras” sean también un material popular e irremplazable como fuente de nuevos aprendizajes e instrumentos de comprensión de la realidad. Herramientas con un valor pedagógico re-significado de acuerdo a las transferencias posibles y las aplicaciones particulares conectadas a diferentes áreas del saber e inclusive del específico currículo escolar.

El conocimiento acerca de otros países, su posición y características geográficas;  su forma de gobierno y leyes;  arte, folklore y costumbres; las diversas religiones y cultos;  la  historia pasada y presente con la problemática perspectiva del mundo en que vivimos; las vinculaciones económicas; el comercio; los problemas comunes que aquejan a todos y la búsqueda colectiva de soluciones, así como tantos otros temas de interés , abren nueva posibilidades de análisis . Análisis que debería confrontarse a la mecánica usual traducida en lectura y observación pasiva de un listado de países – algunos exóticos – muchos hasta hoy perdidos en el planisferio y otros fácilmente reconocibles por su posicionamiento político mundial o su trayectoria en el deporte.

La comprensión de la diversidad y las diferencias, la multiplicidad de formas de vida y visiones del mundo,  las distintas civilizaciones y sus manifestaciones, la riqueza de las diversas culturas que representan estos equipos de futbol , la posibilidad de diálogo que genera, proponen una lección de pluralismo político, religioso y cultural que enriquece el proceso educativo y constituyen ejes fundamentales en la formación cívico democrática de niños, jóvenes y adultos.

La construcción de estos valores, la defensa y el reconocimiento internacional a la libre autodeterminación de los pueblos, el derecho a la paz, el respeto de los derechos humanos y el aprendizaje acerca del esfuerzo colectivo y solidario de los hombres como creador de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales forman parte de esta propuesta pedagógica .

Es hora que en el  mundo de hoy todos los países nos transformemos en  un “buen equipo de futbol” – donde cada “jugador” contribuya desde su “posición” a la necesaria y acuciante construcción de un resultado armónico, equilibrado y cooperativo – jugando limpio, colaborando, respetando a todos y dando lecciones vitales de trabajo, solidaridad y eficacia al mundo y a nosotros mismos.

Trabajemos en este sentido en todos los niveles: niños, jóvenes y adultos. Con padres y vecinos, amigos y conocidos . . . por qué no con desconocidos también?

Aprovechemos esta posibilidad educativa sin dudarlo.                      

Alicia Cabezudo
Escuela de Ciencias de la Educación
Universidad Nacional de Rosario UNR
Rosario  Argentina
[email protected]

UN University for Peace/Costa Rica
Master in Peace Education
[email protected]

 

 

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